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Entrevista Excmo. Lic. Gerson Martínez.

Ministro de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano.

1- El MOP fue creado mediante decreto legislativo en  1953. Explíquenos cual es la misión del Ministerio de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano.

R- El Ministerio de Obras Públicas es una institución compleja que está compuesta por el Viceministerio de Vivienda, de Transporte y de Obras Públicas. Dependen del Ministerio 7 instituciones autónomas entre las que puedo destacar el Fondo de Conservación Vial (Fovial), la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillado (ANDA), y la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA).

La función principal es desarrollar el capital físico del país, que es la infraestructura. Para los próximos 5 años estamos poniendo el acento en la formación del capital humano, del capital físico y recuperar la riqueza natural del país.

P- ¿Nos podría explicar más detalladamente la relación del Ministerio con Fovial?

R- Fovial es una institución autónoma con su ley propia que tiene un consejo directivo presidido por el Ministro de Obras Públicas. Nuestro objetivo es tener un plan maestro unificado donde se integren todas las instituciones, que como el Ministerio y el Fovial, se encargan del mantenimiento vial. Este es un proceso de modernización que estamos llevando a cabo para actuar bajo una sola estrategia.

Fovial es una institución modélica, pequeña, pero altamente efectiva. Queremos consolidarlo financieramente en conjunto con el Ministerio de Hacienda.

P- ¿Con que presupuesto cuenta el MOP para llevar adelante sus funciones?

R- Para el 2010, ordinariamente son 125 millones de dólares pero contamos con un presupuesto especial de inversión pública que nos permite disponer de 100 millones de dólares más. Se trata de no financiar el gasto corriente con la inversión y que se respete la parte de inversión directa aplicada al desarrollo. Así, el endeudamiento externo tiene que estar primordialmente dedicado a la inversión.

Como coordinador del programa de gobierno del candidato Funes, vimos la necesidad de dividir el presupuesto ordinario del presupuesto especial de inversión pública, y así lo hemos aplicado. La ventaja es que esta inversión social estratégica no está sujeta a las oscilaciones y pone una barrera para que esos fondos no vayan a ser canalizados como gasto corriente.

P-¿Cuáles son las prioridades en el área de Obras Públicas?

R- El Ministerio tiene un plan quinquenal que se ha adaptado a los estragos de la tormenta Ida, creando un plan estratégico para la rehabilitación y construcción. El esfuerzo principal de nuestro Ministerio es que las tareas de reconstrucción sean un elemento central pero que no nos distraiga de la agenda del desarrollo.

Disponemos de 10 ejes en la estrategia de desarrollo, siendo el de la vivienda la principal inversión que el Presidente Funes anunció. La segunda avenida de nuestro esfuerzo estratégico es el Programa Integrado de Caminos Rurales, donde se crea un plan maestro para las instituciones, como el MOP, el FOVIAL, el FISDL y el MAG que antiguamente construían caminos rurales, asegurándonos que se respeten las normas técnicas y los estándares de calidad, ejerciendo el Ministerio de Obras Públicas la rectoría técnica que le corresponde y que nunca ha ejercido.

El tercer eje es la gestión de alto riesgo, implementando el mapa de alto riesgo convencional que recibimos y donde faltan muchas de las situaciones de alto riesgo. El cuarto eje es la matriz de inversión estratégica en grandes obras, como los 125 millones que fueron aprobados por el Parlamento para la construcción del puerto de La Unión, el más importante de la región pero que lleva un retraso. Queremos activarlo con las respuestas que nos dé el estudio técnico que está realizando una consultora japonesa. Otra gran inversión para el país son los 40 millones presupuestados para consolidar el aeropuerto de El Salvador como el más importante de la región centroamericana. El Presidente Funes se ha mostrado abierto a recibir inversiones y estudiar otros proyectos como el de la futura construcción de una nueva presa.

El quinto eje es el riesgo que existe para las comunidades pobres. Hemos convertido este eje en un plan de micro-realizaciones para atender esa demanda acumulada por décadas que otros gobiernos hubieran tachado de populista. A día de hoy no existe ese mapa pero hemos recibido una asistencia técnica no-reembolsable del BID para mapear ese riesgo comunitario y hacer de este país mucho más seguro para las comunidades menos favorecidas.

El sexto eje es la seguridad asociada a la obra pública, reconociendo que El Salvador tiene relativamente la mejor infraestructura de la región. Como ejemplo, con la ayuda del BID hemos realizado el estudio del sistema de puentes para los puentes ubicados en la frontera con Guatemala y que han vencido su vida útil. Hemos propuesto a Gobierno de Guatemala considerar la zona fronteriza como banda de desarrollo comercial para la región. Además de la reestructuración de los puentes existentes constatamos la necesidad de crear 16 vías de paso y otras obras de infraestructura para fortalecer los lazos comerciales entre ambas regiones fronterizas.

En sintonía con lo expuesto, Fomilenio está desarrollando la carretera longitudinal en el norte del país y el Ministerio está dispuesto a que esta carretera llegue a la frontera y que se conecte con una vía importante de Guatemala a través de una diagonal. Hay que avanzar en la integración física centroamericana a través de estas iniciativas.

El séptimo eje es la política de transporte para el desarrollo, mejorando enormemente el actual sistema de transporte cotidiano. El convenio de 800 millones de dólares firmado con Brasil para renovar la flota interna busca ese objetivo, siempre escuchando al sector transporte a través de mesas público-privadas. El primer logro ha sido eliminar los subsidios regresivos que los anteriores gobiernos aplicaban hacia el transporte y que no estimulaban la modernización del transporte. Necesitamos enfocarnos en aquellos subsidios que tengan una lógica social y económica, obteniendo hasta el momento un ahorro de 31 millones de dólares. Ya se aprobó el sistema de caja única y hemos conseguido a través de la participación activa del sector transportes que un sector que acostumbra a realizar huelgas haya entendido la lógica de la medida.

Centroamérica es una región que sueña desde hace años con un ferrocarril de alta velocidad que lo integre, pero es difícil que los países centroamericanos nos pongamos de acuerdo para la creación de un sistema intermodal de transporte rápido. Queremos proyecto de este tipo y poder completar en 3 años el corredor intra-oceánico entre el puerto de Acajutla en el Pacífico con el puerto Barrio en Guatemala. En El Salvador nos faltan 30 Km. para completar esa obra entre Sonsonate y El Sitio del Niño que ya está entre nuestros planes.

El octavo eje es la política de infraestructura y servicios universalizables o no discapacitantes. No hay más que ver que no hay aceras preparadas para personas en sillas de ruedas. Este programa se inaugurará en enero del 2010 convirtiéndolo en un esfuerzo público-privado. Ya está previsto que 1 de cada 10 nuevos autobuses tengan rampa para discapacitados.

El noveno eje es el programa de mantenimiento vial en la queremos hacer un esfuerzo triangular con el Fovial, el fondo de mantenimiento del Ministerio de Obras Públicas y las municipalidades. Queremos realizar un convenio con las municipalidades para resolver conjuntamente el déficit de mantenimiento viario. Tenemos el ejemplo de la Unión Europea que fracasó en la misión de convertir a los municipios en mancomunidades. Esta iniciativa no fructificó porque aquí hay pequeños gobiernos municipales en los que no es viable realizar un convenio individual por cada municipalidad. Nuestro modelo que está avanzando es de realizar los convenios entre Ministerio y microrregiones, con lo cual disminuye el número de contrapartes y hay un mejor uso de fondos y recursos.

El décimo eje es la modernización institucional en los que se han gastado millones de préstamos sin conseguir el objetivo. Para una primera fase tenemos como guía el mapa de riesgo institucional realizado por Casals con la ayuda de USAID para este Ministerio donde históricamente más irregularidades ha habido y que está enraizado en la manera de gestionar los negocios públicos.

P – Durante su trayectoria parlamentaria ha destacado como un luchador contra las actividades ilícitas como la corrupción y la transparencia financiera.

R- Lo que queremos es que las cosas que antes pasaban no sigan sucediendo. Para ello, en una segunda fase, tenemos que supervisar el sistema de compras, licitaciones y contrataciones. El Banco Mundial nos ha ofrecido asistencia técnica para la supervisión pero nosotros queremos darle otro enfoque. Queremos que el sistema de compras y licitaciones esté mejor controlado a través de tutorías. En 3 etapas: realizar un diagnóstico, posteriormente las reformas y finalmente  la consolidación de las reformas que fue aprobado por el Banco Mundial.

Me encontré con un Ministerio que había sido judicializado y con mucha obra paralizada, en las cuales había un gran porcentaje de fallas de fábrica, fallas en la confección de las bases de las licitaciones y en los diseños. Ante este problema resolví llevar adelante una política de prevención de conflictos y el resultado es que hasta ahora no he tenido ningún juicio. Al prevenir los juicios evitamos dañar al sector privado y al público.

Otra de nuestras iniciativas fue firmar un compromiso con Transparencia Internacional durante la campaña. Vino el responsable de Centroamérica para crear un Observatorio de la Obra Pública, para poder visualizar los procesos y  las decisiones de la obra pública.

He creado un plan para la reconstrucción con un novedoso concepto central que es la Unidad Ejecutora Especial (UEE) que la PNUD va a representar. El objetivo de la UEE es que los recursos que recibamos, como los 92 millones presupuestados y las ayudas de Corea y Japón, no se mezclen con la administración ordinaria. Abajo se encuentra la mesa consultiva que es un espacio público-privado. Cuento con el apoyo de la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco) que nos ayuda en casos de contingencia. Participan en la mesa consultiva y en el Comité de Emergencia del MOP junto con otros actores del sector privado, sector público, arquitectos e ingenieros militares para reconstruir el país.

En la parte de arriba del plan está la torre de control, que la forman la Corte de Cuentas de la República, a los que he pedido una intervención preventiva y concurrente en forma de auditoria, el Observatorio Transparencia Internacional y la auditoría interna. De esta forma nos aseguramos no sólo que los fondos se administren correctamente sino que necesitamos elevar la rentabilidad social neta del gasto. Es necesario para acelerar el desarrollo del país, asegurar que cada dólar que entra por desembolso de deuda o por derogaciones del tesoro público, tenga el más alto rendimiento para el país. Todo esto está estrechamente relacionado con la calidad de la obra pública.

P- Usted ha sido contador público, fundador del FMNL y parlamentario que ha estado fuertemente comprometido con el futuro del país.

R - Mi principal preocupación es que el país necesita una reforma fiscal integral para el desarrollo, más específicamente un planeamiento financiero a medio plazo para saber los flujos que se van a comprometer para atender el problema de la deuda y la sostenibilidad pública. Pienso yo, que la reforma que se está llevando a cabo ahora es coyuntural y mayoritariamente administrativista, y que el país necesita una reforma más profunda. Con una carga tributaria del 13% respecto al PIB no vamos a llegar muy lejos. Hay que avanzar progresivamente hacia un 20%, atenuando la regresividad de esa reforma tributaria. Aquí el desafío no está en la parte administrativa, al que la empresa privada se adapta rápidamente, sino en la estructura impositiva. El país tiene que llegar a un acuerdo desde la democracia y el consenso.

P- Nos gustaría que lanzase un mensaje en positivo a los empresarios y potenciales inversores que son lectores de la guía eBizguides.

R- Con los acuerdos de paz El Salvador inició el esfuerzo civilizador más grande de su historia después de la independencia. Con la alternancia de gobierno que se dio a inicios de este año el país entra a una edad adulta de su vida democrática. El Salvador está caminando a la consolidación de un estado democrático de derecho y los salvadoreños, unánimemente, estamos de acuerdo en acelerar el proceso de integración centroamericano.

Un aspecto fundamental del Gobierno es fortalecer el clima de negocios, consolidar la apertura al mundo para ser una economía abierta hacia el exterior pero también queremos ser una economía abierta hacia dentro. Una economía fundada en la libre y leal competencia, soportada por un colchón de micro y medianas empresas, pero donde las empresas mayores tengan su oportunidad de desarrollo. En eso creemos y en eso estamos trabajando.

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